PM: Hombre / Mujer de poca Fe.

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El PM (Project Manager) o DP (Director de Proyectos) como ser humano que es, tiene sus inclinaciones personales en lo que respecta al optimismo / pesimismo y adversión/ propensión al riesgo.

 Sin embargo desde el rol de Director de Proyecto, cuando tomamos posiciones hacia uno de esos extremos nos ponemos en riesgo de tomar decisiones que no deberíamos tomar o dejar de tomar algunas que sí. 

En este sentido debemos comportarnos más como un investigador criminalístico de CSI que como una persona normal. La “evidencia ” es lo que nos debe llevar hacia nuestras conclusiones y servirnos de base para nuestras decisiones. No podemos darnos el lujo de tomar ciegamente como verdaderas estimaciones futuras basadas solo en el optimismo o pesimismo personal, de los miembros del equipo de trabajo o de algún otro interesado en el proyecto.

En suma, los hombres y mujeres que trabajamos en la dirección de proyectos debemos ser, cuando asumimos nuestro rol, hombre y mujeres de “poca” fe.

Y no me refiero a la fe religiosa sino al concepto de fe en general:

  • “Certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” (Heb 11:1).
  • “Aceptación de un enunciado aun cuando no se tengan pruebas para ello”

Dicho esto, también debemos saber que muchas de nuestras decisiones y estimados de tiempo y esfuerzo, se basan en lo que llamamos “Juicio Experto” que se parece mucho a tener fe en lo que dicen nuestros “Expertos”. Por eso no tener absolutamente nada de fe, tampoco es posible. Poca fe, pero algo de fe.

Con frecuencia pecamos de optimistas (o demasiada fe) en:

  • Estimados de esfuerzo y tiempo
  • Reserva gerencial de contingencia
  • Probabilidad de ocurrencia de los riesgos
  • Capacidad del equipo de trabajo para sortear todos los inconvenientes que se presenten.
  • Que la ley de Murphy no se aplica a nosotros

En la práctica y con nuestro rol de Director de Proyectos, nuestra fé en un devenir optimista debiera mantenerse acotada dentro de límites razonables  y basar nuestra actitud en evidencia algo más tangible.

Mantener nuestra mente con pensamientos positivos siempre será conveniente para estar alertas y proactivos a resolver las situaciones que se presenten. Exagerar esta actitud nos puede llevar a ver solo el lado positivo y optimista de las situaciones, lo que en la dirección de proyectos se puede pagar caro. Nos ha pasado y nos puede volver a pasar.

La fe ciega en que todo va a salir bien, es algo riesgoso para un proyecto. Diría que los DP podemos usar la fe y el optimismo si los condimentamos con un toque de aquel refrán que dice “A Dios rogando y con el mazo dando”. 

Una relación entre razón y fe  con una proporción 80% – 20% donde ese 20% de fe la asignamos a nuestros expertos y su “buen juicio” en las estimaciones de tiempo y esfuerzo así como en su capacidad para ejecutar.

Aunque al final cuando hacemos precisamente eso y ejercemos ese 80% de razonamiento y toma de decisiones basado en evidencias, nuestro equipo de trabajo nos saluda con aquello de: ¡Ah Caramba!, Hombre (o mujer) de poca fe.

Francisco Gómez, PMP
Gerente de Ventas y Proyectos Especiales
Soluciones para T.I.

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